viernes, 10 de julio de 2009

Dios no pide disculpas II, ni "adiós y gracias".

Recuerdo , lo poco que la recuerdo, que mi madre era una ferviente devota del altísimo, un señor bajito de Murcia con traje marrón que regentaba un cobertizo reconvertido en templo de "Los descendientes directos, por parte materna, de Dios", que traía consigo una prueba de ADN certificada por el CSI de Chipre.
No recuerdo mucho más por que al poco de tenerme se metió a monja de dicha religión, por los remordimientos.No se que remordimientos podía tener una joven hija del imperio salvo que se hubiera cepillado a todo el batallón incluido el corneta, cosa bastante probable si tenemos en cuenta que nunca conocí a mi padre.

Me crié con mi abuela la de siempre,a la única. La otra...,si no sabía quien era mi padre dudo mucho que ninguna anciana me reclamara por qué si, por que estar aburrida y entre pimplarse otra botella de Vodka o tener una nieta, se había decantado por la descendencia.
Mi abuela nunca le achacó nada por tenerme, con el tiempo le daría las gracias y todo. Pero le dolió en el alma el poco fuelle, el poco fuste, la poca gracia y sangre roja que corría por sus venas. A la mínima, tenerme a mi, se vino abajo y metió a monja para INRI de la roja de su madre.

En eso, entonces que mi madre desapareció tras los pasos de un adorador al que me imagino adorando en sus peregrinajes por los pueblos,aldeas y caminos de la gran madre patria.

Por si hay dudas, sigo en África.
A un tris de rendirme una vez más, pero esta en serio. Si alguna esperanza quedaba de que la vida tuviera sentido de algo especial, la traición del símbolo de mi madre me ha hundido , a aniquilado a los débiles miembros de las tropas de mi ser que aún seguían vivas.
Pero...,espera.¿Qué he pensado? Rebobino y..."Si alguna esperanza quedaba de que la vida tuviera sentido de algo especial, la traición del símbolo de mi madre me ha hundido..."

¡Es eso!
No es mi Dios, era el suyo o una imitación barata (visto lo visto me da que si).
Mi madre, imagino, sería la que no podía afrentar esta puñalada trapera, pero... yo, yo si que puedo por qué para mi no era más que otro caradura,engañife de bonitas manos y modales ,narcisista encantador de serpientes. Imagino que lo de narcisista es natural, para ser Dios hay que serlo un poco, si no se puede padecer de pánico escénico y quedarse sin argumentos fútiles que regalar a sus fieles seguidores, para que sigan siéndolos y se conviertan en adictos con mono de más. Karl Marx y su famosa frase hablando de la religión como opio del pueblo debería ver a que ídolos se adoran en el siglo XXI, de esto a seguir a una bombona de butano oxidada queda poco.

Entonces pues... Dios no pedirá disculpas por que no es nadie para mi, no existe. Yo me perdono..."en el nombre de la madre y de la hija y de la abuela que me crió".
Comulgo con una Viera imaginaria, pues claro puestos a hacerlo que sea por todo lo alto, y un chirrido leve se produce a mi espalda.

Con los ojos aún cerrados en acto de contrición atea vislumbro la puerta del Hotel que empieza a girar suavemente. Una brisa de paz me acaricia el rostro y,cuando creo que voy a tener el orgasmo más grande de mi vida y me voy a fundir con el entorno una de las hojas se eleva hasta la altura de mis ojos y empieza a escribir:

" Pocas verdades hay en la vida tan ciertas como que la verdad habita en nosotros. Pocas verdades hay en la vida tan ciertas que muchos quieren conocerla pero pocos aceptarla. Pocas verdades hay en la vida que si aceptas la verdad de quien eres los caminos se abrirán ante ti como una almeja ante unas gotas de limón. "

Con la imagen de la almeja y el limón me quedo meditando estas palabras cuando una voz muy familiar me grita:

"¡Natasha estas tonta mueve el culo que lo mismo que te quedas sin nada en las rebajas por esperar al último día te vas a quedar sin salir de Africa!"

Esa voz tiene razón,me digo. Y esa voz me suena familiar. Alguien que me conoce bien, por que lo de las rebajas es un secreto guardado a voces.

Conforme me voy acercando la puerta gira más rápidamente, un niño aparece de la nada. Es negro, o eso creo. Como no me fío me chupo el dedo y se lo paso por el brazo. Su mirada es de asco.Está en todo su derecho,¿Quién soy yo para ir por ahí lamiendo a la gente?. Sonríe y me entrega una nota en forma de cucurucho. Se chupa el dedo y me lo pasa por la cara. Cuando miro su índice se ha vuelto blanco.
Me da una toalla y se marcha sin más zampándose un bocadillo de pavo con pan integral de horno de leña , mostaza francesa, cogollitos de Tudela y tomates Cherry.

Con un hilillo de voz, fruto de mis largos silencios, le susurro:

- Adiós y gracias.

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