En fila india ( ¿ será este el país donde estoy ? ) caminamos por la calle. El señor bajito , Maguila y yo. Creía que alguien más venía detrás de mi pero al darme la vuelta solo vi a un perro con gafas que imitaba mi forma de andar y, que cuando se aburrió, se detuvo ante una tienda de anteojos con servicio oculista, quizás tuvieran que ajustarle las lentes, quizás quisiera unas nuevas, quizás trabajaba allí o quizás fuera a recoger la miope perra que le había arrebatado el corazón y un par de pulgas.
Soy más baja que Maguila y más alta que el señor bajito, con lo que si nos imagino de perfil a una distancia prudencial seríamos una suerte de versión de la portada del "Abbey road" de los Beatles, solo que caminando de derecha a izquierda y con el difunto George Harrison versionado por un perro con gafas. En la portada del álbum no hay mucha diferencia de alturas físicas , la altura del ego es cosa a parte, pero entre nosotros si,somos la maqueta de una montaña rusa.
De tanto mirar al suelo me voy a quedar con una tortícolis de manual de medicina, pero no puedo apartar la vista del surtido de objetos que la gente, el viento, la vida ha dejado tirado. Parece el suelo enmoquetado de una guardería con juguetes , chicles, pañuelos, botellas, mocos pegados...,los mocos pegados en este suelo arenoso pasarían inadvertidos a la vista como una inyección de botox en la cara de una muñeca hinchable.
Evito pisar un sonajero con los cascabeles pintados en púrpura y una cuerda atada en cuyo extremo hay un silbato, esquivo un zurullo con la forma del Big Ben ( hasta juraría que tenía el reloj con sus agujas y todo, pero no lo compruebo ), finalmente piso un cromo de la serie de "Galáctica" con un Dirk Benedict monísimo en su mono,y se me queda pegado a la suela. "Dirk, vamos Dirk tienes que volver al lugar del que procedes".
Hago señales a Maguila para que me espere, me apoyo en la pared de la peluquería para personas calvas y contemplo asombrada la suela del zapato. Todas las bolitas que hice con el mapa-dibujo de Maguila están ahí, apelotonadas formando una península en la que la cara de mister Benedict sería la del monarca o la del caradura del duro.
Con la ayuda de un palo de polo que traía enganchado en la suela del otro zapato voy despegándome cada uno de los papelitos enrollados.
Cuando ya los tengo todos, sonrío a uno de los calvos y hago el gesto inconfundible e internacional de: " Ey, disculpa pero voy a usar el alféizar de tu ventana para poner mis papelotes", el asiente con el típico gesto de: " De acuerdo, pero si tu tío se queda alguna vez calvo traelo".
Formo el mapa entero y para mi sorpresa no es el mapa que fue y si el mapa que es. Quiero decir, no indica el camino al barrio de los "de lado" si no el trayecto a mi hotel, con una X tan grande como la que formaban las tibias, peronés o metacarpios de las banderas piratas, mi posición en la fachada de la peluquería de calvos está marcada con pintalabios rojo y no, no es Russian Red,por muy Rusa roja que sea.
Con el gesto del meñique hago saber al dueño de la peluquería " Si me puede dar celofán, pegamento, o algún otro ungüento de esos que sirven para todo y poder pegar los papeles, y si de paso me podría dar un masaje de pies que los tengo como los de un costalero en Semana Santa". El buen hombre me guiña un ojo : " Si te vale tengo espuma de "desafeitar" y un caramelo, y para que te dé un masaje primero deberías raparte la cabeza", le confirmo con un movimiento de tobillo " Que si , que me quedo con su mejunje pero que lo de raparme lo dejamos para otro día que me he hecho las mechas hace poco y las quiero lucir un poco más pero que no dude que cuando me dé el punto Britney Spears, será el maestro de ceremonias ". Nos despedimos en silencio y comienzo a caminar con las indicaciones del mapa que va marcando mis pasos al mismo tiempo que los doy.
Maguila y el señor bajito han desaparecido, perdí ese tren.Imagino que tendrían prisa o quizás se fueron siguiendo al conejo de Alicia, la de "El país de las maravillas",la de la película porno no...,la el libro.
Llego al hotel, no puedo evitarlo pero una emoción extraña parecida a la de la tristeza me invade a las puertas.El cartel de "Estos Asia" me dice ahora "En breve estosera otra cosa", no lo entiendo, ni quiero.
Tengo la sensación de que alguien me observa , me doy la vuelta despacito y por el rabillo del ojo descubro a una mezcla de hombre y gorila agazapado tras un banco de madera, sin madera.Me giro en su dirección y le sonrío, Maguila agacha la cabeza en señal de reverencia , ¿ sabrá de mi familia ? , y desaparece.Sin señales del señor bajito.
Conforme mis pasitos directos y concisos se dirigen a la puerta de entrada todo en el mapa se va borrando. Quiero girarme una vez más para ver el cartel de "Estos Asia" y no puedo, una fuerza invisible y que multiplicaría por mil la mía me tiene con la misma movilidad que si vistiera un collarín y un corsé metálico.
Me empuja a las puerta giratorias.Desaparezco.
Fundido a negro.
domingo, 10 de mayo de 2009
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