Bajo las escaleras de una en una y con paradas para comprobar que no hay más silencio que el que yo guardo.
Me he quedado medio traspuesta en el segundo escalón, el mantra de David Lynch me ha sedado y tengo que mirar bien donde pongo los pies descalzos, no sea que a parte de con sangre acabe con el otro torcido o roto.
Paro en el primer escalón de la escalera o último,según desde se mire.Y me hago insecto bola en su casi inexistente espacio.
Con movimientos circenses , siempre sin tocar el suelo, estiro el cuello todo lo que puedo de la misma forma que un avestruz la hunde en la tierra, con determinación.
Acierto a ver un plato humeante, un cubierto de madera a su lado y lo que parecen un bote de alcohol y unas vendas.
Esto es desesperante, si al menos hubiera un buzón de sugerencias...
Me abstraigo una vez más y cuando vuelvo en mi empieza a atardecer. Todo sigue igual. Nadie, en mi distancia de pensamiento, ha venido por la casa.
Al incoprorarme me da un tirón en la zona lumbar, normal si tenemos en cuenta el tiempo que he estado en posición fetal.
Avanzo hacia la cocina con el mismo porte que Igor en "El Jovencito Frankenstein".
Uso la botella de agua para limpiarme el pie y procedo a echar sobre la herida el alcohol. Vuelve a mi cabeza la canción...
Here she comes ...nanana... here she she comes back.....
La canturreo alegremente mientras procuro despistar a mi centro del dolor, le digo a mi pensamiento en off que cuando mi voz en off repita el nanana mueva mi mano y derrame la cantidad necesaria sobre el pie y que aproveche la siguiente estrofa para gritar y descargar el posible escozor,
y así procede:
HEREEEEEEEEEEE SHEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE COMESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSTODOLOQUETUMADRETEPONEENELPLATOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO?????
( De donde habrá salido la inspiración para eso )
Soplo, soplo, soplo como si se estuvieran quemando los bosques del norte.Y en cada bocanada que cojo para llenar los pulmones algo más entra y es ese delicioso olor a comida que tengo al lado. Sedada por lo uno y lo otro me envuelvo el dedo con toda la venda dejándolo como una Pinkelwurst alemana.
Mi voz en off y mi pensamiento en off no están, se fueron. El silencio empieza a invadir mi cerebro con cada cucharada del plato de Acelgas con patatas rehogadas con tomate y nueces.
La dieta de esta jaula de oro blanco, es de lujo. Deberían dar de comer así en la Betty Ford. Me chupo los dedos, me chupo los codos, me chupo las piernas, me chupo el pie y se me llena la boca de alcohol 96. La venda ha actuado como esponja absorbiendo todo y me río, y se me saltan dos lágrimas y me vuelvo a reír, pero esta vez de los chupito de tequila, ginebra y whiskey. Caigo al suelo,¡Qué manía!.
Oigo que la puerta se abre...es hora de marchar.
domingo, 17 de mayo de 2009
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