lunes, 4 de mayo de 2009

Infancia

Resultó que la risa nos alivió ese día. Soy parte de la pared gracias al belcro ( ¡ Oh qué gran invento!).
El hombre que es como una hoja de afeitar y el señor bajito fueron a nacer con la misma comadrona.Por espacio físico,los partos se realizaban en turnos. Las mujeres con contracciones cada 5 minutos tenían hora antes que las que iban por horas.Había tal cola de espera que hasta las que las tenían confirmación exacta de sus médicos de haberse quedado preñadas iban allí a pasar el emabarazo no fuera que en una de aquellas tuvieran "un adelanto" y les pillara en medio del mercado entre la coliflor y el brecol.
Así pues aquél caluroso día de agosto la buena mujer asistió a un parto en estereo ,se deslizaba en silla de ruedas por la sala del paritorio con la misma soltura que aquella patinadora del anuncio de martini de los ochenta.
Y fué que con los enfermeros a modo de cheerleaders jaleando a las prontas madres , la mujer se puso un guante de "catcher" y los iba cogiendo al aire al ser expulsados de sus cubículos maternos al exterior con la fuerza de un torrente.
Ni uno tocó el suelo,ni siquiera lo rozó, y es que la comadrona en sus ratos libres era la entrenadora del equipo de softball del polideportivo del barrio.
Aquella tarde su equipo de parturientas primerizas subió al marcador a 3 niñas y 2 niños.

Las madres, que ya sabemos como son, desde el momento en que recibieron en sus brazos la vida que habían estado gestando en sus vientres decidieron que los 5 fueran amigos.
Además del señor bajito y el hombre delgado como una hoja de afeitar nacieron la pelos de pollo, la señorita de pétalos de rosa, y la que rompería el corazón a Maguila años más tarde , la tragaldabas.
La pelos de pollo se llamó así por que de tan sensible que era su piel se ponía de punta cuando alguien abría una ventana aunque esta estuviera dentro de un cuadro pintado.
La señorita de pétalos de rosa era por que sus pedetes, si, sus pedetes,que de fina se pasaba, olían a rosas y dí fé de ello.
Y bueno... la tragaldabas, o desdicha del pequeñó corazón del gran Maguila, se comió su placenta al nacer . Oí en una ocasión que en una secta hacían eso de comerse la placenta del recien nacido, ni idea de si es que conocieron a la tragaldabas o bien si esta fundó la misma. A saber la vida dá muchas vueltas y como el título de aquella película "El mundo está loco, loco ,loco ".
Por el contrario el hombre delgado como una hoja de afeitar al hacerse mayor acabó dando con sus huesos, todos ellos, en la carcel. Parece ser que conoció a unas amistades poco deseables que se aprovecharon de su particularidad física y le hacían colarse por las ranuras de las puertas de los bancos por la noche a robar, con la mala suerte que en uno la tenían suelta y encajada con una sustancia resinosa en la que se quedo pegado hasta que abrieron por la mañana.
Entonces descubrieron el por qué de todos aquellos robos. Al salir de la trena fue contratado por una cerrajería como consejero y desde entonces vive feliz al otro lado de la no ley.

El señor bajito nunca creció más de un palmo. Sus padres esperaron con paciencia a la época del estirón y entonces le salió bigote y se le puso la voz de un fumador compulsivo de celtas sin boquilla, pero de crecer nada. No era ninguna enfermedad , como algunos especialitas querían creer, solo que no creció más.
El señor bajito cuando contaba con 7 años y estaba jugando con una piedra en el recreo, el maestro de hacer tizas estaba pasado de anisete, le creyó de otra clase y le devolvió al jardín de infancia con los niños de 3 años, le vió superdotado por que ya hablaba. Sus padres tampoco se molestaron en corregir el error ya que pensaban que así podría subir nota en las asignaturas en las que iba más flojo: "Colorea dentro de los limites" y "Marca con el lapiz la linea de puntos en el orden de los números". Y de esta forma acabó en la clase de Maguila, con el que enseguida conectó y con él que con el tiempo y el impresionante desarrollo físico de Maguila hacían una suerte de Asterix y Obelix, rompiendo así el tandem Don Quijote y Sancho Panza que hacía con el hombre delgado como una hoja de afeitar.


Parece que nos vamos. El señor delgado como una hoja de afeitar se queda esperando que su mujer , la señorita pétalos de rosa, vuelva de una convención de fragancias rectales.
Me arrancan de la pared ( que delicia de sonido el del belcro ),que manos delicadas que me tiene Maguila, le estoy cogiendo cariño.El señor bajito abre la comitiva. Nos movemos.

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