Las tazas de té, gracias al cielo que nos proteje y que hoy está nublado, no son de plata. Tampoco son de cerámica, son de algún extraño producto mezcla de otros tantos y que dan sensación de solidez. Es curioso como en mis recuerdos bebo té y luego, en las realidades que me olvido, es el vodka el culpable de que viva en dentro de mi
memoria recompilando datos como si de una investigación policial se tratara.
Las tazas de té están pegadas a la mesa, y la tetera, las cucharillas, el azucarero.Dicen que así no se cae por estar todo de lado, tienen razón pero aún no entiendo lo de tener pegadas las servilletas a la mesa, el señor Maguila se seca la boca con la manga de la chaqueta de pana gorda que lleva. Me pregunta el dueño de la casa si quiero azucar, pienso en cuanto hace que no me lavo los dientes y que vidas nuevas imperceptibles a la lente humana se estarán mudando a la urbanización de la posible placa bacteriana de mi boca, pido dos y que las colme. Mientras termino de formular mi petición en décimas de segundo otra duda viene a mi mente: ¿ Cómo me las va a servir estando las cucharillas pegadas a la mesa de formica ? Décima de segundo después de colocar la última señal de interrogación en mi pensamiento, el señor de la casa, un tipo más alto que el señor bajito y más delgado que una hoja de afeitar succiona,de dos veces, el azucar del azucarero con una pajita, y ni corto ni perezoso las espele sobre mi taza... ya no me preocupan las bacterias de mi boca ahora creo que voy a tener descedencia en breve y multiracial. Le miro con una sonrisa dibujada en mi cara con rotulador , trago saliba, y él me sonrie con una sonrisa natural, casi oigo el eco sordo de una carcajada y ante mi aparece la inexistencia de una fila de dientes frontales y el poderío de un colmillo firme y orgulloso de haber resistido los envites vitales que se llevaron a sus compañeros de boca.
Silencio. Todos beben su té con pajita, ¿ El subidón de teína así será mayor ?. Maguila se mira un zapato, el señor bajito tiene los ojos cerrados, otro que acaba de salir de una de las habitaciones se tumba en el sofá metiendo uno de los extremos de un tubo de goma en la taza, bebe a distancia. El hoja de afeitar me observa detenidamente , no puedo mantenerle la mirada me dá la risa, me contagia su risa pero que con el silencio que hay romperlo así me dá , no sé, algo de reparo por si perturbo la paz de alguno de los allí presentes.
Un intento más y me encuentro con sus ojos pequeños ,diminutos como el culo de los gorriones que diría el primer abuelo que tuve.El buen hombre, mi primer abuelo, era hombre de pocas palabras y muy sabio si llovia decía "la lluvia moja". Solía constatar lo que todos sabíamos pero nunca expresábamos.Creo que podía leer nuestras mentes, pero eso es otra historia.
El hombre hoja de afeitar sigue con su mirada fija en los mios y poco a poco dejo de sentirme tan incómoda para sentir una invasión de emociones dentro de mi que me sobrepasan y se me escapa una carcajada. Acto reflejo, manos a la boca, él me las quita y me anima con gestos a que las deje salir, y así hago.
En unos instantes la habitación esta llena del sonido de mi risa que rebota por las paredes, el señor bajito abre los ojos despacito y me sonrie, el señor hoja de afeitar se une a mi y empieza a emitir sonidos con la suya, Maguila abre la boca e intenta emitir un sonido, el señor bajito le dá una palmadita en la espalda y le extiende una hoja de periódico y un boli ( vaya...así que Maguila es el artista del grupo.....interesante.... ), Maguila dibuja risas. El señor bajito rie también, el del sofa sopla por la suerte de manguera y hace burbujas en su té. Pienso en mi té con Mussolini y en como se habría llevado las manos a la cabeza y me da igual ante aquella falta de todo a sus ojos, y sinceramente me importa un bledo, querida .
Y así nos quedamos todos riendo durante horas.Asidos a las tazas de té para no caernos.Asía en Asia
Que sencillo es a veces todo.
jueves, 23 de abril de 2009
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