Silencio, todo es silencio.. la banda no toca.
Como el sonido de la conversación de una película muda.
Así está el lugar. El par de dos no está no se oye ni siquiera el eco de los puntos suspensivos.
Un plato de lentejas aún calientes sobre la mesa y un vaso medio lleno-medio vacío. Si digo que no he probado en mi vida las legumbres, quizás mienta por que no lo recuerdo pero nunca había visto un plato de lentejas así, como de un bodegón de uno de esos pintores a sueldo de un rey. De un rey de cuando los había, con corona y capa todo el día, de trajes impolutos a lomos de un caballo en el medio de los restos de una batalla.
Bueno, que me voy a comer las lentejas.
Oigo una canción en alguna parte....es como un eco interno. Me levanto y recorro la casa buscando un aparato de música enchufado y solo descubro un gramófono lleno de polvo pero con con muestras de tener uso aunque no hay disco. y sigo escuchando la canción...
- Here she comes ...nanana... here she she comes back.....
¡ Soy yo! La música suena dentro de mi, mis pulmones son los amplificadores, el corazón la electricidad y mi boca el altavoz.
¿Ha estado todo el tiempo esa música ahí y yo no me había dado cuenta o la acabo de componer para hacerme la soledad menos solitaria?
Recuerdo que recuerdo algo...Popoff, mi primo el que sabe ruso, una rusa y alguien que pasaba por allí. Con motivo de las fiestas del lugar estábamos jugando al juego de la botella. La 3era botella de vodka y seguía sin entender el chiste de mi primo. Esto me hizo abstraerme del resto y transportarme mentalmente a cuando María Antonieta lucía cabeza.
Tomábamos té en tazas bañadas en plata y el sabor del metal me dejaba sensación de haber estado chupando monedas, como los que chupan los sapos esos pero sin ver duendes ni gatitos. Antonia me contaba de que quería hacerse un algo nuevo en el pelo por que el tinte le estaba jodiendo las raíces y puntas yo le comentaba que se rapara la cabeza y así saneara todo bien desde las mismas entrañas del cuero cabelludo. Juana, la campeona en el tiro con Arco, se había atrevido con el peinado antes y, bueno, solo la quemaron en la hoguera... ¿ Por qué tendría que pasarle algo parecido a María Antonieta? Su horóscopo no decía nada de que no fuera a llegar a usar redecilla cuando pintara canas.
Por eso no uso cubiertos de plata.
Una cuchara de madera sobre la mesa ( sonrisa mental ).
No repienso lo que escribo mentalmente. Antes, al mirar por la ventana vi una especie de manantial, estas lentejas deben estar hechas con agua de ahí. Me lleno de magnesio, indoloro e insípido.
Me encuentro en una casa al lado de un manantial en algún lugar de algún sitio. Me relajo, me expando por la silla, me deslizo por las paredes hasta llegar al sofá. Mi pensamiento en off busca en el disco duro de la memoria, en la carpeta de canciones un tema para este momento, quizás un trago de zumo de uvas fermentadas haga claro lo borroso. Si, este tema estará bien, no recuerdo cuando fue la última vez que me canté a Spandau Ballet...pero resulta que me sé el "True" y me gusta.
Se me cierran los ojos en el segundo estribillo, oigo ruido de llaves, alguien entra. Hombre y Mujer. A lo lejos el eco de sus voces fuera de mi cabeza que hablan y se comunican entre sí. A lo cerca una puerta se me abre y camino hacia ella... me voy, voy, me voy. Me fui.

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