martes, 23 de junio de 2009

Desde el Boeing con amor.

Piernas estiradas, espacio suficiente, que no necesario para mi, para poder hacer posturas de yoga. El segundo Bloody Mary me sube más rápido que el primero, es hora de moderarse o en otra turbulencia de estas me levanto y con los kiwis del ejecutivo de al lado en la cabeza me creo Carmen Miranda y me canto el Copacabana.

Qué lujo es poder darse estos idems de vez en cuando. No recordaba lo bien que hacen los cócteles en los aviones, para mi que la cabina en lugar de estar llena de pilotos y copilotos es una barra de bar clandestina con barmans.

Dispongo de unos cascos inalámbricos conectados a una selección de discos marcados en el casillero "opciones" del billete de reserva de la agencia.
Esto de la competitividad entre grandes del sector que sean nos benefician, y mucho, a todos nosotros usuarios de pro que vivimos y existimos solo por y para consumir.El alcohol tiende a negarme o activarme mi lado capitalista y con estos lujos Karl Marx está abandonado en la buhardilla junto con mis libros de la generación del 27.
¡Esto es vida!...¿Quién querría renunciar a esto?, ¿Quién estaría tan loco de querer trabajar o compartir cuando se puede tener todo para ti solo? ,¡ Qué grande la mentalidad inmediata, egoísta y destructiva del abrasivo capitalismo actual !
Si mi abuela me viera seguro que dejaba su ideología a un lado y se unía a mi en esta orgía de alcohol y delirios propios del zumo de tomate con pimienta.
Ella,la roja más roja de todas las rojas.Ella que no se ruborizaba si no que se quedaba blanca.Ella que cuando menstruaba era en tonos rosas por no perder nada de su pureza rouge.
Cuanto la quería aunque me enseñara las cosas a base de collejas y tortas y empujones, pero es que todo lo que no tenía de masa corporal lo tenía de bruta. Era canija, mucho, casi microscópica al ojo humano.Hablaba de que si el veneno venía en frascos pequeños, de que si los grandes dictadores eran todos una panda de enanos, salvo por alguna rara excepción, que si hasta dentro de Rockefeller había un pequeño comunista.
Mi abuela como vino se fue, sin hacer ruido.No le gustaba molestar, para eso era muy cuidada. Nació sin avisar, cuando mi bisabuela terminó de tejer los pañales, mi abuela la esperaba silenciosa entre sus piernas ,cubierta de toda clase de fluidos,agarrada al cordón umbilical.No lloró hasta que supo que ya andaban todos despiertos en casa.Empezó a hablar tarde por la misma razón, no quería perturbar la paz de los demás con el sonido de su voz, su existencia fue así hasta la noche de bodas de su primer matrimonio, cuando descubrió al que era mi primer abuelo, con la de la vaqueriza retozando en la paja.
Ese día abrió la boca y hasta la mañana misma de su muerte no la volvió a cerrar. Se alejó, sin divorcio ni separaciones legales mi abuela se distanció de mi abuelo de forma física, yéndose a vivir a otro lugar.
El día de su muerte, el de mi única abuela, fue tan sosegado y tranquilo y que nos hizo sospechar a todos de que algo raro sucedía ya que no se oía el suave timbre de su voz. Pero creyéndola en la zona baja de la ciudad, por entonces San Petesburgo, no le dimos importancia.
Fue ya entrada la noche ,casi rozando el comienzo de un nuevo día cuando, su último marido y mi 5º "abuelastro", fue al cuarto de baño a cortarse las uñas de los pies, pues mi abuela le tenía martirizado con que rasgaba las sábanas con aquellas navajas y la descubrió sentada en la taza del water con las enaguas bajadas. Si, mi abuela, ésta abuela murió defecando. Al menos murió feliz y es que siempre decía " No hay mayor felicidad que la que da un buen almuerzo y una mejor digestión sentada en el trono como una reina haciendo cosas de lacayo".
Mi abuela, la pequeña comunista, que grande era.
Por los cascos inalámbricos una canción de "Death cab for cutie"...
De estar viva mi abuela, ésta abuela , creo que disfrutaría con las "Chicks on speed".

Desde el Boeing con amor.

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