domingo, 21 de junio de 2009

Lanórdica.

Lanórdica había sido perseguida por diseñadores y agencias de moda, pero al final el resultado era siempre el mismo. La moda no era para ella. La ironía era que por su zancadas las pasarelas se le quedaban cortas y, o bien solo daba una zancada y se quedaba a medias o daba las dos y se salía cayendo sobre los fotógrafos. Probó a dar una zancada y media pero siempre acababa con la pose de la grulla de karate kid.
En una de estos desfiles se encontraba invitado un ojeador de una marca patrocinadora de atletismo y al verla tan ágil,tan grácil y tan suelta su imaginación se disparó.
No solo que se la imaginara en su habitación de hotel vestida de fallera con botas de pescador de salmón, si no que creía que su andar de una sutileza y eficacia sin igual debía ser mostrado al mundo.
Y era cierto. Al caminar parecía que lo hiciera a cámara lenta pero el resultado no dejaba duda.
El problema fueron dos, primero que ella no acabó vestida con el traje regional de la tierra de la naranja y que no podía participar en la modalidad de marcha. Sus nalgas no se mantenían apretadas y unidas por el tiempo necesario, no tenía pose de gallo de corral y sus pies se distanciaban más de un metro en cada zancada.
Hundida en la miseria existencial del "que va a ser de mi", mientras era objeto de comentarios dañinos por las partes envidiosas y de otros más groseros por las partes interesadas, ella se retiró a vivir a una de las naves a las afueras de Varsovia donde jóvenes movimientos de artistas las estaban reconvirtiendo en salas alternativas de arte.
La suya se hayaba a escasos metros de la calle más peligrosa de Varsovia, pero le daba igual ya que también podía tomarse como polaca, si no fuera por que era manchega.
Una tarde que una de estas jóvenes artistas se coló dentro de la nave abandonada para ver sus posibilidades se encontró con lanórdica ordenando el lugar con una determinación casi obsesiva.No paraba, no se detenía a pensar donde iba una cosa u otra su cerebro determinaba las órdenes que su cuerpo ejecutaba en el momento.
Así pues la artista sacó el caballete y el pincel y en el poco tiempo que tuvo para dibujarla una idea se le vino a la cabeza.
Su lienzo era un sinfín de rayas en todas las direcciones, como el efecto de mirar los raíles cuando se viaja en tren.
Le pidió qué se estuviera quieta 2 horas para pintarla, Lanórdica accedió.A cambio encontró un trabajo bien pagado por la rapidez que mostrara en el mismo y que encajaba con su personalidad viajera y nerviosa.
Fue la primera mujer mensajera propia, es decir, no usaba motos, bicicletas, aviones, furgonetas, camión, coche...si no sus piernas para llevar cartas, regalos,trabajos.Trabajaba a nivel mundial. Varsovia-Roma en 30 zacandas o 2 horas. Londres-Paris, usando el túnel de la mancha ( que le daba orgullo a ella cruzarlo y se demoraba un poco saboreando la ironía de la cosa ) en 10 zancadas o 1 hora.
Cuando había envíos trasanlánticos usaba los barcos pesqueros,de recreo, de piratas,buques, fragatas, submarinos, veleros...como punto de apoyo y lanze de la siguiente zancada.
Así fue como empezó a encontrar su sitio en el mundo, se sentía útil y cobraba por ello con lo que se hizo con un estudio para ella sola en Copenhague, cerca de la estación de tren en la zona de prostíbulos, tiendas de tatuajes y viviendas estudiantiles.
Así fue como empezó a sentirse más humana y menos mitológica y en una ciudad como la capital de Dinamarca con la tasa más alta de matrimonios entre mujeres mundo,los problemas con los hombres eran mínimos y conseguía pasar inadvertida entre tanta amazona rubia hasta que se ponía nerviosa y andaba a zancadas.

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